El Senado de la Nación rindió homenaje este martes al Papa Francisco al cumplirse el primer aniversario de su fallecimiento, en una ceremonia cargada de simbolismo institucional que contó con la presencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel, legisladores de distintas fuerzas políticas, representantes religiosos y dirigentes sociales.
La actividad titulada “Francisco en la historia: a un año de su muerte”, se desarrolló en el Salón Arturo Illia y tuvo como eje central la presentación de un libro conmemorativo, que recopila las expresiones institucionales del organismo en torno a la figura del Sumo Pontífice. Jorge Mario Bergoglio, fue primer Papa argentino y latinoamericano de la historia de la Iglesia Católica, elegido el 13 de marzo de 2013 tras la renuncia de Benedicto XVI.
La obra fue impulsada por la presidencia del Cuerpo y organizada por las Direcciones Generales de Cultura, de Publicaciones y de Comunicación Institucional. En la apertura del evento, la directora general de Publicaciones, Grisela García Ortiz, expresó: "Este libro es un documento histórico que refleja las ideas que definen el legado del Papa Francisco, las cuales entendemos deben guiar nuestro trabajo institucional; en especial la cultura del encuentro, promoviendo el diálogo y la fraternidad como herramientas esenciales de la política y la gestión pública". En sintonía, el director general de Cultura, Daniel Abate, calificó la obra como "un acto de responsabilidad institucional y la palabra del Senado en un momento excepcional", subrayando que el Pontífice no fue un líder más, sino "una figura que trascendió lo religioso para convertirse en una referencia moral, cultural y política a escala global".
Por otro lado, senadores de diferentes bloques destacaron la dimensión internacional que alcanzó Francisco durante sus doce años de pontificado y remarcaron especialmente su compromiso con la lucha contra la pobreza, la promoción de la paz y la defensa de los sectores más vulnerables.
Las intervenciones recordaron algunas de las principales encíclicas de su papado, entre ellas "Laudato Si'", dedicada al cuidado del ambiente, y "Fratelli Tutti", centrada en la fraternidad y el diálogo entre los pueblos. También se mencionó su papel en procesos diplomáticos internacionales y su permanente llamado a reducir las desigualdades sociales.
Francisco falleció el 21 de abril de 2025 en el Vaticano a los 88 años, cerrando uno de los pontificados más influyentes de la historia contemporánea. Su muerte generó homenajes en todo el mundo y motivó numerosas expresiones de reconocimiento por parte de líderes políticos, religiosos y sociales.
Durante la ceremonia, varios legisladores recordaron además su vínculo con la Argentina. Aunque su papado estuvo marcado por una proyección global, su figura continuó ocupando un lugar central en la vida pública nacional y fue objeto de debates, interpretaciones y valoraciones diversas a lo largo de los años.
El homenaje incluyó referencias a su trabajo en favor del diálogo interreligioso, su preocupación por los migrantes y refugiados, y sus reiterados llamados a construir una economía más humana e inclusiva. También se destacó el papel que desempeñó durante momentos de tensión internacional, promoviendo instancias de negociación y entendimiento.
Villarruel destacó la obra y afirmó que Francisco fue “una de las figuras más influyentes de nuestro tiempo y el argentino de mayor proyección universal de nuestra historia contemporánea”. Subrayó además que su legado no se explica únicamente por el cargo que ocupó, sino por la forma en que lo ejerció, “con humildad, con coraje y con una cercanía a quienes necesitaban ser escuchados”.
Más allá de las diferencias partidarias, la ceremonia dejó una imagen poco frecuente en la política argentina: legisladores de espacios enfrentados coincidiendo en el reconocimiento a una figura cuya influencia trascendió fronteras religiosas y nacionales.
A un año de su fallecimiento, el Senado buscó reafirmar la vigencia de un legado que continúa siendo objeto de análisis en ámbitos políticos, académicos y religiosos de todo el mundo. La jornada concluyó con un minuto de silencio y un aplauso cerrado en memoria de quien marcó una época en la historia de la Iglesia Católica.
Redacción Sesionar
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