Miles de personas llenaron la Plaza de Mayo y las calles cercanas para homenajear al Papa Francisco en una noche cargada de emoción, a un año de su fallecimiento ocurrido el 21 de abril de 2025. La figura central del evento fue el padre Guilherme Peixoto, un sacerdote portugués que se hizo conocido en todo el mundo por sus sets como DJ que combinan música electrónica, video arte y liturgia católica.
Con su particular propuesta de evangelización a través de la música electrónica, Guilherme logró conectar con un público joven en un clima de espiritualidad y cultura contemporánea. Su presentación no solo atrajo a una multitud, sino que también reflejó una Iglesia que busca nuevos lenguajes para transmitir su mensaje, en sintonía con el legado del Papa Francisco y su impulso por la cultura del encuentro.
"El mensaje de nuestro Jorge Mario Bergoglio está más vivo que nunca, en una Ciudad que abraza la diversidad", sostuvo el Jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, tras el encuentro con el sacerdote. Macri estuvo acompañado por su esposa, la periodista María Belén Ludueña, y destacó: "La propuesta de Guilherme nos hizo sentir que Francisco estuvo hoy entre nosotros: él permanece en el corazón de cada uno de quienes se emocionaron con esta gran misa del siglo XXI".
Del evento también participaron el Arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva; el Secretario General y de Relaciones Internacionales, Fulvio Pompeo; y la Directora de Cultos, Pilar Bosca. La organización estuvo a cargo de la Asociación Civil "Miserando", que logró una convocatoria que superó las expectativas y desbordó la histórica plaza porteña.
La noche se convirtió en una verdadera fiesta techno que combinó fe, baile y memoria. Los asistentes, en su mayoría jóvenes, acompañaron con entusiasmo cada mezcla del sacerdote DJ, en un ambiente que muchos describieron como una experiencia espiritual renovada. La música electrónica, lejos de opacar el sentido religioso, potenció el mensaje de cercanía y alegría que caracterizó al pontífice argentino.
El evento refleja el interés de miles de personas en torno a valores como la fe, la solidaridad y el encuentro, en una propuesta que la Ciudad de Buenos Aires impulsó como parte de las conmemoraciones por el primer aniversario del fallecimiento de Francisco. La Plaza de Mayo, epicentro histórico de las grandes manifestaciones argentinas, se transformó así en un espacio de celebración y homenaje popular.
Para el sacerdote portugués, la experiencia en Buenos Aires tuvo un sabor especial: "Estar aquí, en la tierra de Francisco, es un regalo. Él nos enseñó que la Iglesia debe salir a las calles, y eso es lo que intentamos hacer con nuestra música", expresó Guilherme antes de comenzar su set. La multitud respondió con aplausos y cánticos, cerrando una noche inolvidable que quedará en la memoria de los porteños.
Redacción Sesionar
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